Hay que ver, esta uno, en un estado de moderada felicidad, pensando que se le joda lo que quiera la vida que se le joda, siempre tendrá un mogollón de estupendos recuerdos con sus estupendísimos amigos que nada ni nadie le podrá quitar, y así, con tan edulcorado pensamientos (dignos de Heidi pensando en Pedro, copito de nieve y el abuelo) uno va tirando, pensando en lo bonita que es la vida y lo bonito que es uno.
Pero hete aquí, que de repente, un buen día, y a través de alguno de los modernos media (ante todo hablemos con propiedad) uno cae en lo conectadísimos que están todos entre sí, menos uno mismo que se tenía para sí como el rey del mambo. Para terminar de derruir su arcadia feliz, uno decide arreglarlo consultando el tuenti o el espacio del algún amigo del msn, y entonces, ¡zas! Hay están, todos y todas, sonrientes, la viva imagen de la felicidad, en cientos de enervantes fotos, disfrutando del enésimo plan que uno se perdió por la enésima estúpida razón.
Y como las pajas mentales nunca vienen solas, uno empieza a sacar conclusiones como solo un adolescente desequilibrado e inestable puede hacerlo, a saber que si Fulana está mucho más sonriente de lo que a uno le gustaría cuándo mira a Mengano, que si Mengano no parece hacerle ascos a Fulana, que si los colegas de uno están perfectamente hermanados en su ausencia, en una imagen de perfecta armonía en la que solo falta uno mismo, pero tampoco se le espera, en el día aquel en que se pillaron aquella cogorza a la que, por supuesto, uno faltó, no recuerdas ni si quiera el motivo.
Joder, ¡basta ya! uno ya se ha hartado las jodidas fotos, y uno que creía que había dejado atrás la edad del pavo. A las pocas horas uno se siente avergonzado y a la vez maravillado por la capacidad maniático-conspiratoria que tiene la mente humana contra uno mismo, y se dice qe todo son tonterías, eso sí, las fotos no se miran, por si acaso ,que uno nunca sabe cuándo va a volver a entrar en modo Emo-depresivo.